I Congreso Internacional en Arte, Educación y Paysajes Contemporáneos: Pensar la Frontera
Sergio Trabucco – Dirección del Congreso, Académico Departamento de Arquitectura y Subdirector de Arte, Patrimonio y Cultura, Universidad de Los Lagos, Chile
Eduarda Gonçalves – Co-dirección internacional, Universidad de Pelotas, Brasil
Barbara Larruscahim – Coordinación Dirección, Universidad de Pelotas, Brasil
Jorge Ferrada – Coordinador Comité Científico, Universidad de Los Lagos, Chile
Hernán Contreras – Coordinador Comité Asesor, Universidad de Los Lagos, Chile
Loreto Bustos – Coordinador Comité Difusión, Universidad de Los Lagos, Chile
Elisa Solis – Coordinadora Comité Logístico, Universidad de Los Lagos, Chile
LA LÍNEA EN SU PROPIA FRONTERA: UNA SUERTE DE OBERTURA
Estamos a un paso de ser las fronteras del mundo, de ser el arte y las humanidades en el límite de su propia frontera. Empezamos en medio de las calles, con un pie en el empedrado donde nos dijeron que un país termina y otro comienza (o al revés). No empezamos donde el mapa rasga el papel. Fue en el gesto de caminar que aprendimos que la frontera no es una línea, sino que es un modo de habitar, que es un cuerpo que se mueve y, al moverse, siente la geografía como una segunda piel, como un cuerpo que toca nuestros propios cuerpos. Somos artistas y humanidad, nativos de las fronteras del arte y de las ciudades del mundo, las cuales entrelazan sus lenguajes y sus paisajes de palabras en tiempos distintos y distantes. Vivir allí, vivir aquí, es habitar un solo organismo con una costura expuesta y en permanente latencia. En singular: camino por los lugares y los lugares caminan por mí. En plural: nosotros pasamos, y los lugares también pasan por nosotros, dejando su peso en el pasar. El desplazamiento, entonces, es un método de investigar y de producir con quienes osan a atravesar y ser atravesados por donde pasan. Pero, es en este tránsito interno y externo, que descubrimos que hay fronteras que nuestros ojos no ven, que existen bordes que a su vez, limitan con otras fronteras en sus bordes y que en el silencio de la palabra, nos susurran una intimidad limítrofe. Fronterania (palabra inventada por Larruscahim) intenta dar cuerpo a este estado intrínseco de ser y pensar en el estado de frontera, para ser la propia frontera en ese pasar por los territorios. En la memoria sensible, la línea divisoria fue forjada en la suela de unos zapatos, en el sudor de las caminatas entre los países, en el lenguaje que se mezcla mientras hablamos y en el silencio de pensar en las guerras del mundo, que han borrado las fronteras del sentir. Fronterania, también viene de las escuchas y de sus hablas. Murmura las fronteras abiertas, en su resonar y en el modo de existir en la huella, en ese ahí donde terminan los países y comienza un modo de ser en el mundo.
En este Congreso, la frontera no es un mero lugar de paso, es un lugar de estar, un lugar de estar en la escucha y en la memoria de la palabra. Es un gran cuerpo, es una acción y también una marca, una huella en constante re-evolución, que puede incluso vivir en las ciudades y en los campos, pero que en su esencia respira sus florestas en nuestro imaginario de tránsitos. Nosotros somos los tejidos que
regeneran los bordes de aquellas marcas: sensibles, vivas, creativas. Estos tejidos resignifican los bordes de aquellos límites, para poder entretejer esas fronteras de la sensibilidad al interior de las líneas fronterizas: La Frontera, como toda cicatriz es memoria de corte, una estancia de huella, pero es también nuestra prueba de la cura.
Desde esta poética de fronteras, asumimos que el desarrollo de las disciplinas que convocan las humanidades y las artes, ha sido un foco de interés para las universidades chilenas en los últimos decenios. La mirada transformadora que ciertas instituciones educativas y culturales, han generado sobre el fenómeno artístico, cultural y humanista han permitido descubrir que las artes y las humanidades, han levantado tipos de conocimientos genuinos y distintivos en torno a las grandes problemáticas sociales, culturales y territoriales, tan susceptibles de ser investigadas como cualquier otra ciencia social. Este carácter diferenciador, se evidencia desde las metodologías investigativas que utilizan diversas personas, artistas regionales, locales y nacionales para generar una vasta producción artística y sobre todo, reflexiva en torno a nuevas preguntas para novedosas respuestas académicas. Es prioritaria la tarea de validar y legitimar el carácter teórico y reflexivo que posee la producción artística y cultural, cada vez que se consolida un proyecto de creación y reflexión desde ciertas disciplinas que no han sido legitimadas por la cultura academicista moderna y tradicional. Sin embargo, un signo de lo contemporáneo es precisamente, el que podamos consolidar espacios de interdisciplina y transdisciplina para comprender, conocer y transformar el mundo en que vivimos. Las artes, la cultura y las humanidades, serían también, un espacio legítimo para investigar y socializar el mundo que nos rodea para una futura transformación humana sostenible.